Entrevista a Matthieu Ricard

Meditar desarrollaría el cerebro III Entrevista al Dr. en biología celular y monje budista Matthieu Ricard. co-autor del estudio

Entrevista al co-autor del estudio, el doctor en biología celular y monje budista Matthieu Ricard

 
Sentado delante de su ordenador portátil, envuelto en el vestido tradicional de los monjes tibetanos, azafrán y bordó, Matthieu Ricard es a la vez la imagen de la modernidad y la tradición, de la ciencia y la espiritualidad. Estamos en el salón de un chalet de La Costa donde de detuvo amistosamente con motivo de una gira con monjes bailarines del Tíbet, bien lejos del monasterio de Shétchen, en Nepal, donde se ha establecido hace más de treinta años. Doctor en biología celular, el hombre abandonó su carrera científica para consagrarse al budismo tibetano. Lo que no le impidió escribir varias obras, entre las que se encuentra “El Monje y El Filósofo”, diálogos con su padre el gran periodista Jean-François Revel, y “El infinito en la palma de la mano”, entrevista con el astrofísico Trihn Xuan Thuan. Es también traductor del Dalaï Lama y su fotógrafo. Hoy el monje regresa a la ciencia como coautor del estudio sobre los efectos de la meditación en la producción de ondas gamma por parte el cerebro.

Le Temps: ¿Cómo llegaron a participar en este estudio?

Matthieu Ricard: El Dalaï Lama es un espíritu extremadamente curioso. Se interesa mucho por las ciencias. Quisimos organizar encuentros con Su Santidad y científicos de muy alto nivel, lo que consiguió la fundación de "Mind and Life Institute". Al principio muy discretos, estos encuentros adquirieron cada vez más importancia. Decidimos hacer esta investigación, de la cual me convertí en uno de los coordinadores. Colaboré en la elaboración de los protocolos científicos, desde el punto de vista del practicante, con el fin de que defina y que definiera los distintos tipos de meditación que se estudiaron en laboratorio. También serví de ratón de prueba para ver si valía la pena desplazar monjes contemplativos del Tíbet a los Estados Unidos. Y pude así contribuir a precisar el enfoque entre los científicos y los practicantes.

- ¿Utilizaron algún tipo particular de meditación?

– Utilizamos varios pero principalmente la de la compasión universal. No se practica sobre un tema preciso, lo que permite evitar el estímulo de la memoria y la imaginación. Los resultados delestudio muestran, en los monjes implicados, un fuerte aumento de la actividad cerebral en las regiones del cerebro vinculadas a las emociones positivas y una mayor disponibilidad en acción. Otro aspecto aún no publicado que utiliza las imágenes por resonancia magnética nuclear funcional (IRMF) muestra el estímulo del lóbulo prefrontal izquierdo que implica también la zona activa en la planificación de los movimientos. La compasión genera un estado de total disponibilidad, todas las barreras caen, lo que permite un paso a la acción. Es por lo menos nuestra interpretación de practicantes.

– Son verdaderos campeones de la meditación los que participaron en el estudio. ¿Esto no falsea los resultados?

– Nuestra idea era poner de manifiesto que la meditación tenía un efecto duradero sobre el cerebro. Y las diferencias entre la actividad cerebral de los principiantes y monjes con experiencia pusieron de manifiesto que el principal factor era el entrenamiento mental. Pero será necesario hacer un estudio longitudinal, para mostrar cómo el cerebro de los que meditan evoluciona en el tiempo. Este estudio probó que una persona implicada podía modificar de manera duradera su plasticidad cerebral. ¿Se debe a un refuerzo de las conexiones existentes o a la constitución de neuronas? No lo sabemos. Lo que se puede decir, es que el cerebro se modifica gracias a un enriquecimiento interior y voluntario, y esto en la edad adulta.

– ¿Qué obtienen de este experimento?

– Para el contemplativo, lo que cuenta es la transformación. Este descubrimiento no cambia su práctica. Pero la demostración es extremadamente interesante para el apasionado de las ciencias que soy. Y eso pone de manifiesto que budismo y ciencia no son incompatibles, como lo creyeron mucho tiempo los comunistas chinos para los cuales los Tibetanos son salvajes. Se trata de una ciencia contemplativa y no de un dogma. Es una investigación de los procesos mentales. Y si la teoría de la percepción budista resultara científicamente falsa, no sería un problema para el Dalaï Lama.

– ¿Cuál es su objetivo en hacer esta demostración?

– Los budistas no hacen proselitismo. Lo principal para nosotros es mostrar los cambios que puede inducir la meditación. Y poner a disposición de la sociedad esta técnica que puede utilizarse como tal, sin ningún objetivo religioso. Hay por ejemplo una experiencia en curso en California con niños hiperactivos. Y otra ante 150 profesores que estudiarán sus cambios después de tres meses de meditación. Se podría intentar agrega "un equilibrio emocional" al programa escolar, utilizando la meditación.